En estos días se me ha mezclado la lectura de "el mundo amarillo" de Albert Espinosa, con
este artículo de la prensa que habla sobre el índice de felicidad en los distintos paises del mundo. Un ranking encabezado por Costa Rica y seguido por la República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Vietnam... un listado en el que los paises "desarrollados" aparecen en puestos desconcertantemente bajos...
Me pregunto en qué momento dejamos de querer ser más para desear tener mas, creyendo que los objetos sofocarían nuestro vacío y que el ruido que nos envuelve acallaría esa vocecita que no está conforme con este modo de vida delirante.
Hace un tiempo, no demasiado, deseé otra vida. Lo deseé cada día. Por la mañana me despertaba y antes de levantarme pensaba o soñaba como sería mi vida con menos. Menos cosas, menos compromisos, menos deseos, menos tareas pendientes, menos prisas...
Y la vida decidió darme la oportunidad de experimentarlo. A mi lista añadió algunos menos; menos empleo, menos dinero, menos ropa, menos vacaciones...
Al principio, como siempre tuve mis momentos de actitud "¿¿peroperopero es esto lo que he pedido????". Pues sí, exactamente esto, un curso acelerado de reducción de necesidades superfluas. Lo que pasa es que había muchas en las que no había pensado, creí que eran imprescindibles para mi confort....jajaja. Y por supuesto no es fácil recostruirse ni cambiar....
Al lado de la antigua lista tengo ahora otra nueva, la lista de MÁS:
más tiempo con mi familia
más desayunos en común
más charlas y risas ( a veces más riñas...)
también más silencio
más espacio para la creatividad
más coser
más leer
más amar lo que hago
más dormir hasta despertarme sola, sin despertador, junto a mi manada
más horas de sol al aire libre
más perros y gatos alrededor
No tengo mapa y el territorio es desconocido... a veces estoy perpleja y no sé ni qué escribir. Ya era hora de que caperucita se saliera de una vez del camino.