Las últimas semanas han sido un poco frenéticas de actividad, organizando los detalles de la charla de Carlos González con la asociación Creciendo Juntos para que todo saliera estupendo, como realmente lo fué. Es asombroso lo que puede conseguirse cuando las personas unen sus energías en un único fin. Y como suele pasar, después de un período de volcarme hacia el exterior, cuando experimento el cansancio del esfuerzo realizado, comienzo a caer hacia el interior. Esta pauta cíclica siempre se repite, a veces pienso si en otra vida fuí una persona mística o religiosa (sigh!...), pues esta sensación de ensimismamiento se parece a un retiro espiritual. Aparecen entonces las palabras adecuadas que resuenan en mi interior como una campana.
Estos días leí "El Arte de ser Minimalista" de Everett Bogue, que me ha ayudado enormemente en mi "limpieza de primavera". En principio no aspiro a vivir con menos de 100 cosas, por ahora, pero es cierto que siento un impulso enorme de simplificar al máximo mi existencia. Sigo abriendo espacios vacíos en mi casa, desprendiéndome de objetos y recuperando un poco de vida con cada despedida, espero que mi familia sepa entender esta necesidad de vaciar de objetos y llenar de sentido.
Tambien he visto la película "El Cambio, de la ambición al sentido", una peli de conversaciones con Wayne Dyer, en la que he encontrado muchas cosas que bullen en mi interor últimamente acerca del sentido profundo de la vida, de la conexión con la Fuente, de la lucha y las batallas perdidas, de la entrega. No tengo conciencia de haber dado ningún salto solo sé que si miro hacia atrás a veces no me reconozco. Las prioridades han cambiado de tal manera... Hay un momento en la peli en que Dyer habla sobre esto, como nuestra lista de prioridades cambia de forma radical cuando llegamos al momento del cambio en la vida. También habla de como, de alguna manera, lo mejor de la vida llega cuando dejamos de luchar y nos dejamos sorprender:
"Mientras nos movemos hacia el lado con significado de la vida, no es como si ya no fueras más ambicioso, es que tienes ambición con significado. Eres ambicioso respecto a otras cosas. Así que ahora tu ambición se transforma en propósito. Y debes aprender a convertirte en el observador, y dar un paso hacia atrás. Empiezas a vivir en el proceso, confiando en hacia donde te lleva tu fuente, comienzas a separarte de los resultados. Ya no eres más la persona que hace que las cosas sucedan, les estás permitiendo aparecer. La pelea se va"
Puedes encontrar la película siguiendo este enlace, o verla en youtube a continuación:
Nunca había leido nada de Wayne Dyer hasta ahora, pero al escuchar sus palabras en la peli me apeteció leer con mas calma alguno de sus libros. He comenzado con "El poder de la intención" porque me interesa la sabiduría de la madurez de este hombre, ya contaré como me va.
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