lunes, 11 de abril de 2011

los niños son bienvenidos




Cuando llegué a Zamora, hace unos diez años, hubo un lugar en que me sentí en casa antes que en ningún otro, la biblioteca. Está al lado de la plaza de Viriato, ubicada en un antiguo convento, y llena de tesoros visitados y por descubrir. Me fascinó la riqueza de su colección, podía encontrar desde aquella música remota que había escuchado en Radio3 la semana anterior a los libros más peregrinos que pudiera desear en mi recién iniciada búsqueda del conocimiento. Allí leí a Masaru Emoto, Ken Wilber o Abraham Maslow y escuché a José González.... era mi paraíso privado repleto y acojedor.

Hace ahora casi dos años nació mi hija Emilia, y después de esas primeras semanas de confusión en que la vida se da la vuelta como un calcetín, volví a la biblioteca. Mi niña se mecía cómodamente en una bandolera y había momentos en que  tan a gusto estábamos que parecíamos una sola persona. Pero no nos permitieron entrar: "los niños no pueden pasar a la sala de adultos" - "pero si es un bebé y va en brazos mira que tranquila está, no molestará a nadie", -"es la norma, no puede pasar, y si es menor de tres años tampoco a la sala infantil". Al principio cabezoneé "lo siento, no obedezco normas absurdas" pero las trabajadoras de la biblioteca apelaron a mi solidaridad -"quizá a ti no te digan nada, pero si te ve la directora a nosotras nos cae una bronca...". Y finalmente se me amargó aquel delicioso placer de recorrer las estanterías dejándome sorprender por los lomos multicolores. No volví, si mi hija no era bienvenida yo no podía disfrutar.



 
Hasta que hace unos meses entramos en la biblioteca de la Candelaria. Pequeña, modesta y con los brazos abiertos. En la sala infantil había bullicio de niños que recorrían los estantes, sacaban libros, exclamaban su sorpresa, los dejaban, cojían otros... Y mientras, las bibliotecarias los miraban con una sonrisa, les ofrecían algún cuento en particular que creían podía interesarles, o recojían tranquilamente los libros que los más pequeños, en su entusiasmo, habían dejado sobre las mesas. Cuando Emila entró abrió mucho los ojos y dijo: -"¡¡¡mia mamá, cuetos!!!! y la muchacha del mostrador le sonrió. Me sentí tan emocionada de la bienvenida que casi se me saltan las lágrimas. Por fin,  aquí los niños sí son bienvenidos!

Sacamos a Eric Carlé y a Leo Lioni, que a Emilia le fascinan y yo tuve la gran sorpresa de encontrarme con "El diario secreto de Pulgarcito" de Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer. ¡mi admirada Rebecca!  A la que pertenecen estas maravillosas ilustraciones

Este es mi pequeño homenaje a esas trabajadoras de la biblioteca Municipal de la Candelaria, que han reabierto para nosotras las puertas del mágico mundo de los cuentos, y que con su cálida presencia nos ofrecen un lugar en que padres e hijos tenemos mucho que compartir. Mi pequeña familia de tres camina de la mano, en manada, y el mundo es un lugar que nos pertenece a todos por igual, o al menos nuestro mundo, en él los tres somos bienvenidos. Desde el corazón, muchas gracias!!




3 comentarios:

  1. Qué emocionante!!! La biblioteca de mi pueblo no he logrado encontrarla abierta todavía. Abre a unas horas tan absurdas que no sé muy bien como encontrarla. Ni siquiera sé qué tipo de literatura para niños podré encontrar alli. Me has animado a intentarlo de nuevo!!!
    Un abrazo muy grande, Cayetana, me emociono cada vez que entro a tu blog. Hoy lo comparto en la página de FB de Tenemos Tetas.
    Un abrazote!!!

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  2. miles de gracias por tus palabras Ile!!!!!! yo suelo ser una lectora asidua pero silenciosa de muchos blogs, así que agradezco desde aquí a todas las personas que como tú se pasean por este blog, y a las que escribís cada día esos textos con los que mi vida se enriquece...
    de alguna manera este compartir nos conecta
    un gran beso

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  3. Precioso post, en la biblioteca de mi barrio de Barcelona nunca me han dicho nada en la sala de prensa revistas donde a veces entro a leer, y en la de los niños lo puede tocar todo y gatea de aquí para allá...tiene sólo 14 meses

    este finde hubo una especie de festival del libro infantil en un museo en barcelona y la sala de los más pequeños parecía un grupo de lactancia... me alegro de que hayas encontrado un lugar para ti y tu bebé

    un saludo, hermoso blog,

    myriam

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