"_¿Cuál es mi idea? Vamos a ver. Ya hay mujeres presidentas. Eso no es novedad. Lo que no hay es un poder femenino. ¿Cual sería la diferencia? Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre a un hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido "maternal" que blanda las cualidades femeninas que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan "hombres" como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad. Si hay algo que necesite este país es quién lo arrulle, quién lo mime, quién lo trate bien: una mamacita. Es el colmo, ¿verdad? ¡Hasta la palabra "mamacita" está desprestigiada! Una palabra tan bonita. ¿Que tal entonces si pensamos en un partido que convenza a las mujeres, que son la mayoría de votantes, de que actuando y pensando como mujeres es que vamos a salvar este país? ¿Que tal si con nuestras artes seductoras de mujeres y madres, sin falsificarnos ni renunciar a lo que somos, les ofrecemos a los hombres ese cuido que les digo?"
Extraído de "El país de las mujeres" de Gioconda Belli
En el pequeño país de Faguas un partido insólito ha ganado las elecciones presidenciales; el PIE, Partido de la Izquierda Erótica, formado y liderado por mujeres y con un peculiar estilo de gobierno. Su ideología política es el Felicismo, medir el grado de desarrollo del país no por su Producto Interior Bruto, sino por el Grado de Felicidad de cada uno de sus habitantes.
Es la primera vez que leo algo de Gioconda Belli y he pasado un rato estupendo. Una amiga, Claudia, me lo recomendó pues ella lo había disfrutado mucho y por sus palabras me animó totalmente a leerlo. Ha sido refrescante el hacer un ejercicio de imaginación y por un momento soñar como podrían ser las cosas si las mujeres perdieran el pudor a reivindicar sus mejores cualidades femeninas y éstas fuesen empleadas a fondo como herramienta política. Como decían las feministas de los sesenta "lo privado es político". Es un libro atrevido y optimista, que invita a la acción, que precisamente por su carácter de novela me dio que pensar ¿porqué no?, ¿es que esto solo puede suceder en la fantasía?...
Con estas casualidades que tiene la vida, buscando otra cosa me encontré en la biblioteca con "Mensaje urgente a las mujeres" de Jean Shinoda Bolen y claro, estando en el tema, pues me lo traje y ya casi lo estoy terminando.
Con estas casualidades que tiene la vida, buscando otra cosa me encontré en la biblioteca con "Mensaje urgente a las mujeres" de Jean Shinoda Bolen y claro, estando en el tema, pues me lo traje y ya casi lo estoy terminando.

Parece como si Gioconda Belli hubiese agarrado fuerte la pluma nada más terminar de leer el libro de Jean Bolen. En éste me encontré una invitación clara al activismo, y una profunda reflexión sobre las consecuencias mas nefastas del patriarcado. Ahora es el momento de la unión de las mujeres, de la conciliación, del cuidado, de la empatía, de las relaciones horizontales y circulares, de otra forma de entender la vida, el mundo y la sociedad. Y la forma natural de asociación de las mujeres es el círculo:
"El poder invisible de los círculos de mujeres actúa en dos niveles. Un círculo de mujeres puede parecer que es simplemente una serie de mujeres que hablan entre si; pero si es un círculo, y especialmente un círculo con un centro espiritual, provocará un invisible efecto en las mujeres que lo componen. Un segundo poder invisible consiste en la posibilidad de que cada círculo esté contribuyendo a crear la masa crítica que pondrá fin al patriarcado. Éste es el efecto que tiene en la cultura el millonésimo círculo.
El poder para enfrentarse a la censura o a la incredulidad, al "¿Quién te has creído que eres?", proveniente de fuentes externas, que emana del formar parte de un círculo junto a personas afines, pues eso permite a las mujeres seguir su rumbo ante el ridículo o la oposición. El poder invisible que los círculos de mujeres ejercen en las mujeres que los constituyen nace del poder sanador, afianzador y alentador que somos capaces de tener una sobre otra. Cuando una cuenta con ese aliento y ese verdadero apoyo a la hora de llevar a cabo un cambio significativo, es más posible que ese cambio se realice. El que otras personas crean en nosotras o compartan nuestros puntos de vista posee un poderoso e invisible efecto."
"Cuando el círculo es un espacio donde las demás personas escuchan con empatía, donde no se hacen juicios ni comparaciones, y donde aquello que se comparte confidencialmente se guarda como una confidencia, ése es un círculo con un centro espiritual, incluso aunque no se le considere así. Si se trata de un círculo de mujeres, habrá suficiente alimento de la Madre para todas. Los círculos de mujeres se convierten en un espacio uterino donde se incuban sueños y planes, y en un lugar donde se puede hablar de ellos y recibir ayuda a fin de dar nuestros primeros pasos. El elemento explícitamente espiritual puede no entrar en ese círculo hasta que la salud o la hija o hijo de alguien hacen necesaria una oración; sin embargo es un círculo sagrado. Cuando una intensa compasión y un serio sentido de la justicia son el foco de un círculo, ese círculo imbuirá de energía a las mujeres que hay en él, y es un círculo con un centro"
Extraido de "Mensaje urgente a las mujeres" de Jean Shinoda Bolen
Estas palabras me parecieron adecuadas al trabajo que desarrollamos las mujeres de la asociación (Creciendo Juntos), a la fuerza que nos une y nos empuja a continuar el camino. Y me hacen felicitarme por estar rodeada de estas mujeres entregadas y generosas que han decidido creer y hacer algo con ello. Los círculos son necesarios, yo diría vitales, sin la unión y el apoyo de las "hermanas" muchas mujeres sucumben en algo tan trascendental como amamantar a sus criaturas. En el círculo podemos desnudarnos sin miedo, llorar y curar nuestras heridas, sanando las almas para no traspasar la carga a nuestros hijos. Para mí representa el calor del hogar en el que siempre encuentro unos brazos amistosos y alimento para mi espítitu, en él me río de las desdichas cotidianas o escucho conmovida las ordalías de algunas heroinas anónimas. No concibo mi vida sin esta extensa comunidad de mujeres. Como dice Jean Bolen..... ha llegado el momento
¡¡¡Reune a las mujeres!!!

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